
A pesar de que la administración central mantiene el equilibrio de las cuentas públicas como eje de su gestión, el comportamiento de las partidas durante el último mes del semestre expuso un llamativo contraste. El severo freno a los recursos destinados a infraestructura y a las jurisdicciones del interior convivió con una aceleración imprevista en las compensaciones estatales destinadas al sector eléctrico y de gas.
Un relevamiento detallado de la consultora Analytica evidenció que, si bien el gasto primario devengado experimentó una suba real del 3,7% en el sexto mes del año en comparación con el mismo ciclo anterior, la tendencia general de la primera mitad del año conserva un retroceso acumulado del 2,3% en términos reales, ratificando la vigencia de la austeridad oficial.
Las partidas que pagaron el costo del ajuste
La obra pública se consolidó una vez más como el principal amortiguador del recorte estatal, registrando un desplome en términos reales del 74,9% durante el último mes medido. En sintonía, los giros de fondos dirigidos a las administraciones provinciales sufrieron una contracción del 88%, una cifra que aun descontando modificaciones en el criterio metodológico se ubica por encima del 84% de reducción efectiva.
Al evaluar el balance general de los primeros seis meses, la distribución del esfuerzo fiscal muestra prioridades marcadamente diferenciadas:
·Previsión y asistencia social: Las erogaciones destinadas a la clase pasiva mostraron una mejora real de apenas el 1,3%, mientras que los montos de las asignaciones familiares operaron estables frente al avance de la inflación.
·Estructura e inclusión: Del lado de las mayores bajas semestrales, además de la caída del 32,4% en infraestructura, los presupuestos orientados a planes de contención social evidenciaron una pérdida real del 24,7%, al tiempo que los envíos a las gobernaciones retrocedieron un 62,1%.
El inesperado repunte del componente energético
La gran anomalía del período se concentró en el área de los subsidios económicos, que marcaron un alza real del 71,1% interanual. El motor de este incremento fue el sector energético, cuyas partidas se dispararon un 160,2% interanual en el mes evaluado, acumulando una suba del 73,7% en el neto del semestre.
De acuerdo con los analistas de la consultora que encabeza Ricardo Delgado, este fenómeno no representa una alteración en la estrategia del Poder Ejecutivo, sino que responde a variables de estacionalidad y al retraso en la cobertura tarifaria. Cerca del 80% de estas transferencias extraordinarias fueron dirigidas a CAMMESA para sostener el sistema mayorista, dado que la proporción del costo de generación eléctrica cubierto por los usuarios residenciales retrocedió al 65,5%, desandando parte del camino recorrido el año previo.
Evolución de los compromisos pendientes
El informe financiero también puso la lupa sobre el stock de deuda flotante del Estado, el cual se posicionó en los 3,9 billones de pesos al cierre de la primera mitad del año, representando un 0,3% del Producto Bruto Interno. Desde la entidad privada aclararon que este repunte responde a la liquidación estacional de los medio aguinaldos y se encuadra en parámetros similares a los que exhibía el sector público en el mismo tramo del año anterior.
