Con la mirada puesta en un inicio de año legislativo intenso, la administración de Javier Milei ha reactivado su maquinaria política para asegurar la sanción de la "Modernización Laboral". El plan estratégico del Ejecutivo consiste en blindar el proyecto mediante un despliegue territorial que busca acercar posiciones con los gobernadores, actores determinantes para el poroteo de votos en ambas cámaras.
La gira de Santilli: Chubut como punto de partida
El ministro del Interior, Diego Santilli, lidera esta avanzada con un cronograma que incluye visitas a diez distritos durante el mes de enero. El primer desafío será este miércoles en Chubut, donde se verá las caras con el gobernador Ignacio Torres.
La elección del destino no es casual ni sencilla. La relación entre la Casa Rosada y Rawson atraviesa un momento de fricción judicial, debido a que Torres reclama una deuda previsional que asciende a $51.000 millones. El éxito de Santilli dependerá de su capacidad para equilibrar las exigencias fiscales de Luis Caputo con las necesidades urgentes de las provincias, en un esquema de "intercambio de apoyos" similar al utilizado para el Presupuesto 2026.
El "Equipo de Negociación" en acción
Mientras Santilli recorre las provincias, en Buenos Aires se ha reactivado la mesa política que responde directamente al binomio presidencial de Javier y Karina Milei. Este grupo operativo cuenta con roles definidos para aceitar el diálogo parlamentario:
·En el Congreso: Patricia Bullrich encabeza las gestiones en el Senado, mientras que Martín Menem hace lo propio en Diputados, buscando limar asperezas con los bloques aliados sobre los artículos más polémicos del proyecto.
·Coordinación política: Manuel Adorni, "Lule" Menem e Ignacio Devitt actúan como los hilos conductores entre el despacho presidencial y los interlocutores legislativos.
Objetivo: Febrero con ley propia
La meta del oficialismo es clara: llegar al 2 de febrero, fecha prevista para la extensión de las sesiones extraordinarias, con un consenso sólido que permita una aprobación rápida.
Para el Gobierno, la Reforma Laboral no es solo un proyecto técnico, sino un hito político que busca consolidar el rumbo económico tras la sanción de la Ley de Inocencia Fiscal.
Desde el Ministerio del Interior insisten en que la prioridad es "escuchar a los distritos", aunque el margen de maniobra económica sigue siendo estrecho. La moneda de cambio en estas negociaciones será, una vez más, la transferencia de fondos y la resolución de deudas históricas a cambio de gobernabilidad parlamentaria durante el receso estival.
