En una jornada de alta intensidad diplomática, las principales potencias europeas han enviado un mensaje inequívoco a la Casa Blanca: la soberanía de Groenlandia no es negociable. Las declaraciones del presidente Donald Trump, quien vinculó la "necesidad" de controlar la isla con la seguridad nacional estadounidense, han provocado una respuesta coordinada entre Berlín, Londres y la propia OTAN.
Alemania y la cláusula de defensa colectiva
Desde Vilna, Lituania, el ministro de Asuntos Exteriores alemán, Johann Wadephul, fue tajante al recordar que Groenlandia es territorio soberano del Reino de Dinamarca. Bajo esta premisa, cualquier intento de injerencia o agresión activaría los mecanismos de defensa de la OTAN.
Wadephul enfatizó que:
·Seguridad en el Ártico: Si es necesario reforzar la protección de la isla por su valor estratégico, el debate debe ocurrir obligatoriamente dentro de la Alianza Atlántica.
·Cuestionamiento a Venezuela: El canciller alemán aprovechó el escenario para marcar distancia con la reciente captura de Nicolás Maduro en Caracas, señalando que las soluciones políticas deben ser democráticas y decididas exclusivamente por los ciudadanos de cada país, en una crítica velada al patrón de intervenciones unilaterales.
Reino Unido: Respaldo total a la soberanía danesa
Por su parte, el primer ministro británico, Keir Starmer, salió en defensa de su homóloga danesa, Mette Frederiksen. Starmer calificó las insinuaciones de anexión como inaceptables y subrayó que el destino de la isla es una competencia exclusiva de los groenlandeses y el Reino de Dinamarca.
La postura británica busca un equilibrio delicado: reafirmar el respeto al derecho internacional y la inviolabilidad de las fronteras sin romper los lazos históricos con Washington, aunque dejando claro que en el caso de Groenlandia, Londres "está con Frederiksen".
Contexto: La sombra de la intervención en Venezuela
El nerviosismo en las capitales europeas se ha disparado tras la operación militar estadounidense en Venezuela. Voces dentro del Parlamento danés y líderes regionales temen que el éxito de la captura de Maduro en el Caribe sea utilizado por la administración Trump como un precedente para ejercer una "presión insoportable" en el Ártico.
Para la Primera Ministra Frederiksen, un eventual ataque o presión militar sobre Groenlandia significaría "el fin de la OTAN" y del orden establecido desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, una advertencia que ya cuenta con el respaldo explícito de los países nórdicos y la Comisión Europea.
