La detención de Nicolás Maduro ha desatado una tormenta diplomática en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. En una sesión de urgencia solicitada por Colombia y respaldada por las potencias del bloque oriental (Rusia y China), el organismo de 15 miembros se convirtió en el escenario de una confrontación directa sobre la legalidad del operativo estadounidense y el futuro de Venezuela.
El respaldo total de la administración Milei
Argentina, representada por el embajador Francisco Tropepi, fijó una de las posiciones más firmes en apoyo a la Casa Blanca. Durante su exposición, el diplomático argentino calificó las acciones de Washington como un "avance decisivo contra el narcoterrorismo".
Los ejes del mensaje argentino fueron:
·Fin de la opresión: El Gobierno argentino valoró la "determinación" de Donald Trump para desarticular lo que calificó como un régimen autoritario responsable del éxodo de 8 millones de personas.
·Amenaza Regional: Tropepi argumentó que el chavismo no solo violó derechos humanos internamente, sino que operó como un exportador de redes de crimen organizado que ponían en riesgo la estabilidad del continente.
·Reclamo Soberano: El embajador aprovechó el estrado para exigir la inmediata liberación del gendarme argentino Nahuel Gallo, detenido en diciembre por las fuerzas venezolanas, elevando el pedido a quienes hoy gestionan la transición en Caracas.
La contraofensiva de Caracas: "Guerra Colonial"
Desde el otro lado del espectro, el embajador venezolano Samuel Moncada denunció ante la ONU que su país está siendo víctima de una "guerra colonial". Según Moncada, Estados Unidos ha violado la Carta de las Naciones Unidas —que prohíbe el uso de la fuerza contra la integridad territorial de los Estados— con el único fin de imponer un "gobierno títere" que entregue las mayores reservas petroleras del planeta.
Fractura en los organismos regionales
Mientras en Nueva York el debate sube de tono, en América Latina el consenso parece imposible:
·CELAC en punto muerto: La reunión de emergencia de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños terminó sin una declaración conjunta. Las diferencias irreconciliables sobre el bombardeo y la captura de Maduro impidieron una postura común.
·OEA bajo presión: El Consejo Permanente de la OEA, a pedido de Colombia, inició una sesión extraordinaria. Países como Brasil, Chile, México, Uruguay y España ya han manifestado su rechazo al operativo, marcando una clara distancia con la posición argentina.
El escenario actual muestra un mundo polarizado: un bloque liderado por EE.UU. y Argentina que ve en estos hechos una "liberación", frente a un frente diverso que, aunque crítico de Maduro, denuncia una violación flagrante de la soberanía nacional y el derecho internacional.
