
Las estadísticas de la Secretaría de Trabajo correspondientes a marzo revelaron que el universo de trabajadores formales cayó a 12,830 millones. La retracción afectó a casi todas las modalidades de contratación, aunque Neuquén y Río Negro se mantuvieron como las principales excepciones al escenario contractivo.
Las modificaciones normativas implementadas en el mercado de trabajo no lograron revertir la tendencia contractiva del empleo formal en la Argentina. Durante el mes de marzo, primer período bajo los efectos de la Reforma Laboral, el volumen de trabajadores registrados en el país experimentó una disminución mensual del 0,2% y una caída interanual del 0,3%, lo que significó la pérdida neta de 40.900 puestos laborales en la comparación con el mismo mes de la temporada anterior.
De acuerdo con el relevamiento oficial emanado de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, el universo de aportantes formales se ubicó en 12,830 millones de personas. El núcleo de la contracción volvió a radicarse en el segmento asalariado del sector privado, que contabilizó 6,188 millones de operarios, reflejando una merma del 0,1% frente a febrero y un retroceso del 1,5% en términos interanuales. El informe gubernamental subraya que esta rama arrastra un sendero declinante desde septiembre de 2023, interrumpido únicamente por una leve mejora hacia fines de 2024.
Comportamiento por modalidades y ramas de actividad
El desagregado del empleo dependiente —que engloba los sectores privado, estatal y de casas particulares— arrojó un total de 9,995 millones de asalariados, mientras que el cuentapropismo e independientes aportaron 2,834 millones de personas. En el análisis mensual, ninguna categoría quedó exenta de la parálisis: los puestos públicos y privados disminuyeron un 0,1%, el servicio doméstico retrocedió un 0,2% y los independientes cayeron un 0,6%. Dentro de este último grupo, el impacto fue más agudo para los monotributistas sociales (-2,1%) y los autónomos (-1,3%), aunque el sector independiente conserva una mejora interanual del 2,7% gracias a la incorporación de nuevos monotributistas tradicionales.
Al evaluar la dinámica por sectores productivos, los resultados evidenciaron las asimetrías de la coyuntura económica:
Ramas en ascenso: La explotación de minas y canteras encabezó las subas mensuales con un avance del 0,5%, seguida por la pesca (+0,3%) y el bloque agropecuario y forestal (+0,3%).
Ramas en declive: Las mermas mensuales más pronunciadas se localizaron en el sector de intermediación financiera (-0,5%), las industrias manufactureras (-0,4%), el transporte (-0,3%) y el rubro comercial (-0,2%).
Desempeño regional y proyecciones de debilidad
La segmentación geográfica del empleo privado asalariado dejó en evidencia que solo cinco provincias consiguieron mostrar variaciones positivas respecto al período previo. En este lote, la provincia de Neuquén lideró la creación de empleo con una expansión del 0,9%, escoltada por San Juan (+0,3%), Tucumán (+0,3%) y Río Negro (+0,1%). En la medición interanual, el signo positivo también estuvo concentrado en la Patagonia: Neuquén encabezó el crecimiento con un 3,3% y Río Negro se posicionó inmediatamente detrás con un 3,2%. En el extremo opuesto del indicador se ubicó Tierra del Fuego, que sufrió una severa contracción del 9% en comparación con marzo del año pasado.
Finalmente, el panorama de corto plazo aportado por la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) sugiere que la debilidad del mercado se extenderá en el tiempo. Las mediciones preliminares para el mes de abril arrojaron un nuevo descenso del 0,1% en la ocupación de empresas con nóminas superiores a los diez empleados, lo que anticipa la continuidad de un escenario de estancamiento para las contrataciones de personal en el ámbito formal.
