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La controversia por los acuerdos entre la cooperativa neuquina y el gigante tecnológico asiático expone un conflicto mayor: el futuro de la Red Federal de Fibra Óptica y el despliegue del 5G en el país.

Lo que comenzó como un reclamo diplomático de la Embajada de Estados Unidos contra la cooperativa eléctrica neuquina CALF por sus vínculos comerciales con la firma china Huawei, responde a un escenario geopolítico más amplio. Detrás de las advertencias del embajador estadounidense Peter Lamelas —quien vinculó el uso de tecnología china a la continuidad de las inversiones de su país en Vaca Muerta—, analistas del sector divisan una estrategia orientada al control de la infraestructura de conectividad estratégica en Argentina.

El eje central de la disputa gira en torno al eventual proceso de privatización de la empresa estatal Arsat y el traspaso de la Red Federal de Fibra Óptica (Refefo), una red que cuenta con más de 36.000 kilómetros desplegados y resulta fundamental para el desarrollo del sistema 5G en el territorio nacional.
La postura de la cooperativa neuquina y el silencio oficial

Desde la conducción de CALF rechazaron las presiones diplomáticas e informaron que la selección de proveedores responde estrictamente a criterios comerciales y técnicos de precio y calidad, sin acuerdos de exclusividad con firmas chinas ni de otras procedencias. Asimismo, los directivos de la entidad señalaron la falta de respuesta por parte de Cancillería tras haber solicitado una posición oficial respecto al tema.

Por su parte, la embajada de China en Argentina negó enfáticamente las acusaciones sobre ciberseguridad, calificándolas de infundadas y contrarias al libre mercado. En la misma línea, Huawei emitió un comunicado ratificando su condición de compañía privada y su apego a la normativa vigente en los países donde opera.