
La actividad manufacturera lidera la caída de puestos de trabajo formales en el país. De acuerdo a los registros del sistema previsional, el sector explicó más de un tercio de las bajas registradas entre el sector privado desde fines de 2023, acumulando cerca de 90.000 cesantías en blanco en relación con sus picos de actividad del año previo.
El escenario estará presente en los actos del próximo Día de la Industria organizados por la Unión Industrial Argentina (UIA), en un contexto signado por el impacto del sesgo recesivo en las plantas fabriles y el incremento de la precariedad laboral, que creció en torno a 10 puntos en la última década.
Diagnóstico de fragmentación y presión internacional
Un documento difundido por el Boletín Informativo Techint, elaborado por los economistas Bernardo Kosacoff y Diego Coatz, define el presente fabril como un cuadro de «extrema fragilidad». En su análisis, los especialistas diferencian tres realidades operativas: un segmento exportador competitivo, un bloque orientado al consumo doméstico golpeado por la pérdida de competitividad, y un estrato marcado por bajos niveles de productividad e informalidad.
El trabajo subraya que el estancamiento excede la coyuntura actual y abarca más de una década de contracción en el producto industrial per cápita, agravado ahora por la sobrecapacidad global de economías como China. Frente a la proyección de proyectos energéticos y mineros de gran escala, los analistas enfatizaron que el desarrollo de proveedores nacionales «no ocurrirá de manera automática».
Ramas afectadas y la brecha con el cuentapropismo
El relevamiento de datos oficiales señala que los rubros textiles, de confección, cuero y calzado registraron los mayores porcentajes de caída de puestos formales (-23%), seguidos por la metalmecánica y el sector automotor. Por el contrario, la industria de alimentos y tabaco mostró una mayor estabilidad operativa.
En paralelo, un estudio de la Universidad Nacional de Rosario advierte sobre el desplazamiento del trabajo en blanco hacia modalidades independientes o de cuentapropismo informal, donde la incidencia de la pobreza alcanza niveles sustancialmente más elevados en comparación con el empleo registrado.
Debate sobre la competitividad y el tipo de cambio
Por su parte, informes financieros de entidades como Barclays señalan que, si se excluyen las actividades primarias y extractivas, el nivel general de la economía se mantiene rezagado. La firma bancaria remarcó la debilidad del consumo interno y planteó los desafíos del marco macroeconómico al sostener que «una política fiscal restrictiva junto con la liberalización comercial probablemente requiera una moneda más débil».
Para abordar este cuadro, el diagnóstico de Techint rechaza tanto las posturas proteccionistas tradicionales como las aperturas irrestricteras. Los economistas remarcaron la necesidad de «construir una política productiva moderna, evaluable, compatible con la macro ordenada, abierta al mundo, pero no ingenua frente a China, subsidios, dumping y el nuevo proteccionismo».
