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El conflicto entre el Gobierno nacional y la Unión Industrial Argentina (UIA) escaló al máximo nivel durante la celebración por el Día de la Industria llevada a cabo en la sede del laboratorio Elea. El punto de máxima tensión se desencadenó tras las duras declaraciones del vicepresidente de la entidad fabril, Guillermo Moretti, quien apuntó de manera directa contra la formación del equipo económico y la gestión de la política productiva. En respuesta, el presidente Javier Milei ordenó retirar de manera intempestiva a los principales funcionarios del Poder Ejecutivo que tenían prevista su participación en el encuentro.

La reacción de la Casa Rosada se produjo luego de que Moretti fustigara duramente las capacidades de la conducción oficial. "No tienen idea de lo que es una industria", aseveró el dirigente, quien además arremetió de forma explícita contra el titular del Palacio de Hacienda: "Estamos manejados por un endeudador, un trader que no sabe lo que es un torno. Sí sabe mucho de finanzas porque su patrimonio aumentó un 37% en dólares en un año". En esa misma línea, el vicepresidente de la central manufacturera agregó: "No hay una política dedicada a la industria, al contrario. Todo lo que se está haciendo es una política de desindustrialización".

Ante la virulencia del contrapunto, el Presidente dispuso el vaciamiento del acto institucional. La orden impidió a último momento la asistencia del jefe de Gabinete, Diego Santilli, y del ministro de Salud, Mario Lugones. Como consecuencia de estas cancelaciones, que se sumaron a la ausencia ya prevista del propio Milei y de Luis Caputo —quien se encuentra en viaje oficial por Estados Unidos—, la representación del Gobierno nacional quedó delegada exclusivamente en el secretario de Industria y Comercio, Pablo Lavigne.

El contrapunto verbal expuso además las discusiones internas que atraviesan a la conducción fabril en torno a la estrategia para plantear sus reclamos. Durante su discurso, el presidente de la UIA, Martín Rappallini, buscó matizar el tono de su vicetitular sin abandonar los reclamos de fondo. "Debemos dejar atrás las descalificaciones y las agresiones hacia quienes producen", reclamó en clara alusión a las recientes expresiones del Gobierno sobre el sector. Al mismo tiempo, advirtió sobre la caída del consumo y el impacto de la apertura comercial: "La economía no puede medirse solamente por la evolución de la inflación, tenemos que mirar la actividad. La industria queda expuesta a precios internacionales, pero sigue pagando costos argentinos".