En una jornada marcada por la resistencia y la convicción patriótica, los integrantes de la Columna Juana Azurduy alcanzaron las aguas del Lago Escondido, haciendo efectivo su derecho al libre tránsito y al acceso a las costas soberanas de la región. La marcha se llevó adelante en un clima de alta tensión, denunciando constantes intentos de amedrentamiento y presiones externas que buscaban frenar el avance de los manifestantes. (Video compartido por la organización de la marcha)
Un reclamo que trasciende fronteras
Bajo la consigna de que el territorio nacional no se vende, la columna reafirmó que el acceso a este espejo de agua es un derecho público que no puede quedar condicionado por intereses privados. Los participantes vincularon la lucha por el libre acceso al lago con la causa Malvinas, integrando ambos reclamos bajo una misma bandera de integridad territorial.
Los puntos centrales de la movilización:
Denunciaron que el cierre de los caminos hacia el lago constituye una violación a la soberanía popular.
La organización destacó que, pese a las tácticas de hostigamiento sufridas durante el trayecto, la decisión de llegar al agua se mantuvo firme.
El grito de "¡Fuera Lewis!" volvió a resonar como eje del pedido por la recuperación efectiva de las tierras en manos del magnate británico.
"El lago es de todos"
El cierre de la jornada estuvo cargado de simbolismo político. Los referentes de la marcha aseguraron que esta acción es un paso más en la lucha por la recuperación de la soberanía argentina en todas sus formas. "Lago Escondido, al igual que las Islas Malvinas, es patrimonio inalienable de nuestro pueblo", manifestaron al culminar la travesía.
