Comenzaron las pariciones en los campos del norte provincial. Las familias crianceras enfrentan jornadas de intenso trabajo para resguardar a los chivitos y corderos recién nacidos, un acontecimiento fundamental para la economía local y la tradición ancestral.
NORTE NEUQUINO — En medio de las precipitaciones de nieve registradas durante los últimos días, el norte neuquino comenzó a recibir a las primeras crías de la temporada. Los corrales ya muestran a los pequeños chivitos y corderos dar sus primeros pasos bajo la atenta mirada y el cuidado constante de los crianceros.
Esta etapa del año demanda jornadas de esfuerzo ininterrumpido para las familias de la zona rural, quienes combinan saberes ancestrales y prácticas transmitidas de generación en generación para garantizar la alimentación, el abrigo y la supervivencia de los animales frente a las rigurosas condiciones climáticas.
Tradición, identidad y sustento económico
Con la llegada de la primavera, el trabajo en el campo se intensifica. La parición no solo representa el pilar central de la economía familiar y la producción ganadera de la región, sino que constituye un profundo símbolo de identidad y arraigo para las comunidades del norte de Neuquén.
Cada nacimiento reafirma el vínculo histórico entre la tierra, las familias crianceras y su modo de vida, consolidando una actividad productiva y cultural que forma parte del patrimonio de la provincia.
